En el salón de Ginebra de 1986 se presentó un pequeño deportivo, de 4,26 metros de longitud, que supuso una revolución para Volvo: el 480 ES. Un modelo que se convirtió en el primer vehículo de tracción delantera de la marca y que contaba con un diseño inédito para la firma sueca hasta ese momento.

Dos años más tarde, en 1988, aparecía el Volvo 480 Turbo, que contaba con un propulsor de gasolina turboalimentado (también dotado de intercooler), con 1,7 litros de cilindrada. Desarrollaba 120 CV de potencia y le permitía acelerar, de 0 a 100 km/h, en 9,0 segundos, alcanzando los 200 km/h de velocidad máxima.