Fue uno de los Ferrari que se benefició de la experiencia, en materia de turboalimentación, adquirida por la marca en la F1.

De este modo, el GTB Turbo equipaba un propulsor de gasolina, en posición trasera, con arquitectura V8, 2,0 litros de cilindrada y un turbocompresor IHI que soplaba a 1,05 bares de presión. En total, desarrollaba 254 CV de potencia, que equivalían a 127 CV/litro... Una cifra récord en la década de los 80.

Sin duda, que un motor V8 'solo' tenga 2,0 litros de cilindrada es poco habitual. Sin embargo, en 1986, año en el que apareció este vehículo, los modelos que superaban los 2.000 cm3 estaban gravados con impuestos muy elevados en Italia. 

Tan solo se fabricaron 308 unidades de este superdeportivo, capaz de alcanzar los 253 km/h y de acelerar, de 0 a 100, en 6,3 segundos.