Con el 968, se puso fin a dos líneas de trabajo en la marca. Por un lado, el de los motores de cuatro cilindros. Por el otro, el de los bloques colocados en la parte frontal, que no volvería hasta la aparición del primer Cayenne. 

Aunque muchos recodarán las versiones Turbo S y Turbo RS, puede que el modelo más representativo de la saga fuera el Club Sport, con su motor 3.0 de 240 CV.