Durante 5 años, entre 1957 y 1962, Porsche puso a competir este ligero modelo, sucesor espiritual del 550. Aunque hubo muchas variantes, entre ellas, una de las más famosas fue la conocida como RS 60.

En ese caso, optaba por un motor 1.6 bóxer, con arquitectura de cuatro cilindros, que entregaba unos 160 CV de potencia. Como curiosidad, diremos que esa denominación, 718, se empleó en los Boxster y Cayman, para el retorno de este tipo de propulsores.