El paso del motor 6.2 V8 atmosférico, al 4.0 V8 biturbo, fue, cuando menos, traumático. Al menos, si hablamos de sonido. 

En este sentido, el máximo representante de esa fabulosa corriente melódica fue el Mercedes-Benz C 63 AMG, en sus diferentes versiones y carrocerías. Sobre todo, en el caso del Edition 507, que presumía de 507 CV de potencia.