Es imposible crear una lista de 'muscle cars' de esta década sin incluir al modelo americano más icónico del momento. En parte, gracias a su actuación, junto a Burt Reynolds, en Smokey and the Bandit (Los Caraduras, en español).

Y, aunque el motor V8 de 6,6 litros solo tenía 200 CV de potencia, eran más que suficiente para quemar rueda a discreción. Más allá de eso, su estética también cautivó a muchos aficionados, hasta que se vio superado, en todos los aspectos, por los modelos que empezaron a llegar en los 80.