El grande y 'fornido' Oldsmobile 442 era una auténtica bestia. Su motor V8 entregaba 365 CV y podía entregar el par suficiente como para hacer girar en su órbita al globo terráqueo.

Además, si se optaba por la caja de cambios manual, de cuatro velocidades, era tan temible acelerando en el cuarto de milla... como 'devorando' neumáticos.