Suele iluminarse en rojo cuando la presión del aceite es insuficiente para lubricar el motor. En la mayoría de las ocasiones, se debe a que el nivel de aceite es demasiado bajo, así que si se enciende en marcha, lo mejor que puedes hacer es detenerte en cuanto puedas. 

Si no lo haces, podrías gripar el motor y, en el peor de los casos, se podrían bloquear las ruedas motrices. Sin duda, el testigo de presión del aceite es uno de los más temibles.