Es uno de esos indicadores que no salen baratos. En la mayoría de los coches, si parpadea con el motor en marcha, significa que hay una avería que podría afectar al catalizador. Incluso, el motor podría pasar a funcionar en un 'modo de protección', en el que ofrecería unas prestaciones muy reducidas. Si esto sucede, lo más rentable será parar y acudir al taller más cercano.

Por otro lado, si el testigo se enciende de forma permanente, indica un fallo en el control de emisiones y, si conduces un coche con filtro de partículas (la mayoría de motores turbodiésel modernos lo incorporar), podría dañarse irreversiblemente.