La tercera generación del compacto francés dio muchas alegrías a Renault, gracias a las excelentes cifras de ventas cosechadas. 

A pesar de no contar con unas plazas traseras excesivamente amplias, muchos eligieron este coche por su tacto equilibrado y, también, por el destacado funcionamiento (y economía de uso) de los motores Energy dCi.