Frente al RS estándar de gasolina, que cuenta con 230 CV, esta evolución obtiene 15 CV extra, gracias a retoques en la gestión electrónica. 

De este modo, el propulsor turboalimentado 2.0 TSI, con arquitectura de cuatro cilindros en línea, alcanza los 245 CV de potencia y los 370 Nm de par máximo.

Como comentábamos al principio, según las necesidades del conductor, se puede escoger entre una caja de cambios manual, de seis relaciones, o la transmisión automática de doble embrague DSG, de siete. 

Eso sí, la tracción delantera resulta innegociable. Un esquema que se complementa con un diferencial autoblocante de deslizamiento limitado, con control electrónico.