Esta edición especial, limitada a 500 unidades en todo el mundo, sirvió de colofón para la segunda generación.

Para ello, esta evolución del Focus RS aumentaba la potencia del motor 2.5 de gasolina, hasta los 350 CV, al tiempo que adoptaba una imagen específica, en la que estaba su carrocería en tono negro mate.

Pasará a la historia como el modelo de tracción delantera más potente del mundo en las últimas décadas.