La segunda generación del Focus RS optaba por un motor turboalimentado de gasolina, con 2,5 litros de cilindrada, que entregaba 305 CV de potencia al eje delantero. Para poder 'domesticarlo', contaba con un diferencial autoblocante mecánico. 

Como curiosidad, solo estaba disponible en tres colores: Blanco, Verde Ultimate y Azul Racing.