En este mundo, existen pocas cosas tan personalizables, exclusivas y lujosas como un Rolls-Royce. Un buen ejemplo es el sistema de iluminación Starlight, consistente en adornar el techo de sus modelos con más de 1.600 pequeños puntos luminosos, de fibra óptica, para imitar el cielo estrellado de una noche de verano.

Sin duda, un prodigio de la técnica, con fines meramente decorativos, que tiene un coste de 11.500 euros.