Si vas a adquirir un superdeportivo, son un extra obligatorio, ya que los equipos de frenos carbocerámicos pueden soportar temperaturas superiores a los 700 ºC sin fatigarse. Además, los discos fabricados en este material son casi indestructibles.

Eso sí, no son baratos. Por ejemplo, en un Audi R8 Coupé 5.2 V10 FSI, tienen un coste de 11.735 euros.