Es cierto, Ferrari ha entrado de lleno en la era digital, incluyendo diversas pantallas para el sistema de infoentretenimento o la instrumentación. Sin embargo, el gran cuentarrevoluciones se mantiene fiel al formato analógico. 

En el caso de este elemento, si el conductor lo desea, puede añadirle un toque de color, que puede ser amarillo, rojo, blanco o en tono aluminio. Todo, por 960 euros.