Siguiendo los pasos del Fiat Croma, este bloque de 2,5 litros fue uno de los primeros motores turbodiésel del mundo que incorporaron inyección directa.

Estrenado en el Audi 100 TDI, en 1990, contaba con 120 CV y 265 Nm. Una evolución posterior, en 1994, permitió que la potencia alcanzara los 140 CV y 290 Nm.