Tras su caída en desuso, en 1997, este modelo supuso el retorno de los cinco cilindros a los modelos de Audi; eso sí, quedado reservado, a partir de ese momento, solo a vehículos deportivos. 

En el caso del TTRS de 2009, con 2,5 litros, turbo e inyección directa, entregaba 340 CV y 450 Nm (360 CV de potencia, en una evolución posterior, llamada TTRS plus). Unos datos que le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos y alcanzar hasta 280 km/h... si se equipaba la opción adecuada.