Motor en posición central, propulsión trasera y un peso inferior a una tonelada. Esa es la carta de presentación de la tercera generación del Toyota MR2, comercializada entre 1999 y 2006. 

Por otro lado, este Toyota recurría a un motor atmosférico de gasolina, de cuatro cilindros y 1.8 litros, con un rendimiento razonable: gracias a sus 143 CV, aceleraba de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos y alcanzaba los 200 km/h.