Se trata del antecesor del Land Rover Discovery Sport y, como buen Land Rover, es tremendamente eficaz fuera del asfalto. Además, es un modelo que ofrece un buen confort de marcha en carretera y, gracias a su mecánica 2.2 Td4, de 160 CV, cuenta con un rendimiento muy bueno para su potencia. 

¿Un pero? El interior tenía un aspecto bastante más 'rústico' que el de los modelos de la marca británica actuales.