Sí, hubo un momento en el que una berlina de lujo, de más de dos toneladas de peso, podía ser coche ecológico del año...

Vivíamos en una era donde los motores diésel podían ser muy respetuosos, a la par que eficientes, ya que la mecánica de este Clase S rendía 235 CV y anunciaba un consumo medio de 7,6 litros cada 100 kilómetros.