Sin duda, la irrupción del Nissan GT-R fue una auténtica revolución, al encontrarnos ante un coche que estaba a la altura de un Porsche 911 Turbo, aunque con un precio muy inferior. Además, las primeras versiones, con Launch Control, eran una maravilla... mientras funcionaba. 

Con los años, ha ido mejorando (al tiempo que subía su precio) hasta colocarse como uno de los mejores deportivos del mundo.