El primer modelo de calle de McLaren acaparó titulares, de forma instantánea, por su gran rendimiento. Confeccionado con los mismos materiales avanzados que los automóviles de carreras, el F1 presentaba un motor atmosférico 6.1 V12, de origen BMW, que desarrollaba 635 CV. Su registro, 386 km/h, le consolidó como una leyenda entre los entusiastas.