Desde luego, fabricar un automóvil que puede alcanzar los 408 km/h es un gran desafío, pero llegar a esa cifra con seguridad resulta todo un reto. El Bugatti Veyron encarna todo el poder del Grupo Volkswagen. De hecho, fue diseñado por los mejores ingenieros de la multinacional.

Con sus 1.001 CV, esta poderosa 'máquina', dotada de un propulsor 8.0 W16, obtuvo un récord mundial en 2005, con una velocidad máxima de 408 km/h.