De acuerdo, tal vez no sea el coche más deportivo del mundo, pero este Hyundai tiene un diseño atractivo y, en su momento, ofrecía una buena relación precio-equipamiento, algo que le permitió competir, con un razonable éxito, contra los Opel Astra Coupé y Toyota Celica de la época.

Eso le ha convertido en un modelo popular, del que no tendrás problemas para localizar ejemplares apetecibles. Se comercializó con dos motores de gasolina: un 2.0, de 143 CV, y un 2.7 V6, de 167.