El pequeño todoterreno japonés lucirá una silueta totalmente rectilínea, al estilo del Mercedes-Benz Clase G o el Jeep Wrangler, pero a un precio infinitamente más comedido. 

En principio, mantendrá un sistema de tracción total con reductora, lo que, unido a un bajo peso, garantizará una eficacia en el campo fuera de lo común. Salvo sorpresa, montará dos propulsores de gasolina: un atmosférico, de 1,2 litros y 90 CV, y otro turboalimentado, de 1,0 litros y 111 CV.