Un motor Ferrari siempre es impresionante... y verlo expuesto no deja indiferente a nadie.

Desde luego, observar la cubierta del motor en fibra de carbono, la arquitectura V8 del bloque y los dos turbocompresores IHI, uno por cada bancada de cuatro cilindros, es una experiencia absolutamente placentera. Una pena que no estuviera arrancado...