En el caso del deportivo francés, que se situaba por encima del GTI (138 CV), montaba un propulsor, de aspiración atmosférica, con 2,0 litros y 177 CV. Trabajaba junto a un cambio manual de cinco velocidades. 

Las prestaciones resultaban destacadas, con una velocidad máxima de 220 km/h y una aceleración de 7,4 segundos. Para evitar disgustos, incluía el control de estabilidad ESP de serie.