El modelo más exclusivo de este listado apareció al inicio del siglo XX, con un motor de 1,6 litros, sobrealimentado por un compresor volumétrico, de 163 CV y 210 Nm.

El deportivo británico, que registraba una longitud de 3,65 metros de longitud y un peso que apenas superaba los 1.000 kilos, detenía el cronómetro en 7,4 segundos, en la maniobra de 0 a 100 km/h. Además, la aguja del velocímetro podía marcar 218 km/h.