Gracias a la versión 250 CDI, un biplaza como el Mercedes-Benz SLK tiene su hueco asegurado en nuestro listado. A fin de cuentas, tuvo la valentía de albergar, en el vano motor, un bloque de ciclo diésel, con cuatro cilindros y dos turbos, que generaba 204 CV. 

Ese honor también podía haber recaído, sin ningún problema, en los primeros AMG de gasóleo, los C 30 CDI, para la Clase C Berlina y Estate, así como el Sportcoupé.