Espectacular, brutal y sin complejos. Sin duda, el Dodge Viper era el contraste perfecto a los deportivos japoneses del Gran Turismo original. Pero no solo por imagen, también, por prestaciones y dinámica de conducción, ya que la entrega de potencia del motor V10 era realmente difícil de controlar.

Y, aunque su diseño pudiera ser un tanto excesivo o 'fanfarrón', los triunfos en competición del Viper GTS-R, en manos del Team Oreca, han acabado creando un aura bastante legendaria sobre el modelo.