Gran Turismo abrió los ojos a los jugadores europeos y americanos, permitiéndoles descubrir un mundo de deportivos completamente desconocidos, cuyo mejor embajador era el Nissan Skyline (nuestro GT-R actual).

En el caso del Skyline, la variante R32 GT-R era la más legendaria de las muchas que se han ofrecido en el juego, pero apuesto a que nadie ha podido olvidar las variantes de carreras, con las ya clásicas decoraciones de Calsonic o Pennzoil.