Gran Turismo mostró a sus jugadores un universo completamente desconocido, en lo referido a modelos disponibles en exclusiva para el mercado japonés (o JDM, por sus siglas en inglés). De hecho, muchos de ellos, ya están catalogados como auténticas leyendas. Sin embargo, también había opciones exóticas, como el Aston Martin DB7, uno de los pocos coches europeos disponibles. 

En el mundo real, este coupé representa una de las formas más asequibles a la hora de disfrutar de un Aston de 'carne y hueso', ya que las variantes con motor de seis cilindros no están tan cotizadas. Además, hoy en día, el diseño que le imprimió Ian Callum sigue resultando bastante atractivo.