El que posiblemente sea uno de los vehículos más icónicos de BMW, el M1, fue concebido por Giorgetto Giugiaro, utilizando como inspiración el prototipo BMW Turbo (E25), de 1972.

Una vez creada la carrocería, el chasis y la fabricación fue cosa de Lamborghini... hasta que la delicada situación financiera de la firma boloñesa obligó a que la compañía bávara se hiciera cargo de su producción, a través de BMW Motorsport.