El mejor 205 de todos los que se construyeron, sirvió de base para los títulos de Timo Salonen y Juha Kankkunen, en 1985 y 1986.

Respecto al coche que Peugeot homologó para carretera, del que también se construyeron 200 unidades, es una de las joyas más buscadas entre los coleccionistas. De hecho, cuando sale alguno a subasta, no suelen bajar de los 300.000 euros.

¿Su base mecánica? Un propulsor turboalimentado de gasolina, con 1,8 litros de cilindrada y 16 válvulas, que entregaba 200 CV de potencia.