Adiós a los motores turbodiésel y más componentes tecnológicos. Este sería el resumen de la actualización del utilitario checo, que llegará después del verano.

Además de modernizarse sus líneas exteriores, el coche adopta nuevas ayudas a la conducción, como el asistente de luz de carretera y el sistema de control del ángulo muerto. Asimismo, estrena una pantalla táctil de 6,5 pulgadas. 

Los propulsores, solo de gasolina y con un 1,0 litro de cilindrada, se dividen entre los atmosféricos MPI, de 65 y 75 CV, y los turboalimentados TSI, de 95 y 110 CV.