El Mercedes-Benz 540 K Special Roadster fue el mejor coche del mundo durante el periodo de entreguerras. Y no solo porque fuera bonito, sino también, porque este Mercedes-Benz estaba diseñado para ser el rey de las autopistas que, por aquel entonces, eran el último grito en la Alemania de Hitler. 

Bajo el capó, equipapa un propulsor 5.4 V8 de 180 CV dotado de compresor (de ahí la K de su nombre), capaz de impulsarle hasta alcanzar los 177 km/h. Unas cifras increíbles para un coche que se fabricó entre 1935 y 1940. 

Tan solo se construyeron 416 unidades del Mercedes-Benz 540, de las cuales 25 corresponden al 540 K Special Roadster