Como no podía ser de otra forma, la compañía alemana ha colocado a uno de sus vehículos más legendarios en el primer puesto del escalafón: el Mercedes-Benz 300 SLR Uhlenhaut Coupé, de 1955.

Un modelo que estaba basado en el monoplaza de F1 Mercedes W196, pero que nació con el objetivo de competir en las 24 Horas de Le Mans... aunque, finalmente, no llegó a participar.

Bajo el capó, equipaba un propulsor de ocho cilindros en línea, con 2.982 cm3 y 310 CV de potencia, que le convertía en el coche más rápido del mundo, al superar los 290 km/h

Solo se fabricaron dos prototipos, que descansan en el museo de Mercedes-Benz en Alemania. ¿Una curiosidad? Este coche fue concebido por el ingeniero Rudolf Uhlenhaut, de ahí su nombre.