El Mercedes-Benz 600 Pullman, de los años 60, está considerado uno de los automóviles más emblemáticos del fabricante alemán, una de las mejores berlinas de toda la historia y un deseado coche clásico

Esta berlina, de la que solo se fabricaron 487 unidades, era conocida como Grosser, ya que, con sus 5,45 metros de longitud, era el coche más largo del mundo. Bajo el capó, equipó el primer propulsor V8 de gasolina de la historia de Mercedes-Benz, un motor de 6,3 litros y 250 CV. 

En la época, ofrecía unas prestaciones demoledoras: aceleraba de 0 a 100 km/h en 10,7 segundos y alcanzaba 205 km/h.