Si el fin del mundo te pilla en una zona abrupta o nevada, y necesitas algo más ligero que un tanque para huir, este Land Rover Defender de la segunda serie, dotado de orugas, es el vehículo que necesitas. 

Aunque no deberías despistarte, ya que su velocidad máxima está cifrada en 32 km/h. ¿Cómo sabemos de su existencia? Porque una de las 20 unidades que se produjeron, a finales de los años 50, salió a subasta durante el pasado mes de septiembre.