Vamos a hablar de la primera versión del Volkswagen Polo G40, aparecido en 1987, con carrocería de tres puertas. En realidad, este modelo es el único de la lista que, en vez de una turbina, recurre a un compresor volumétrico, accionado por correa.

Frente a la competencia, eso aporta a su mecánica un carácter completamente distinto: su mecánica 1.3 cuenta con un mayor empuje a bajas revoluciones y, sobre todo, una respuesta mucho más instantánea al acelerador.

En definitiva, este Volkswagen Polo eliminaba el gran problema de este tipo de coches: el retraso en la subida del turbo.

Sus prestaciones eran muy interesantes: con 115 CV a 6.000 rpm y 148 Nm de par a 3.600 vueltas, era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos y alcanzaba 195 km/h de velocidad máxima.

Lo curioso es que este Volkswagen Polo G40 es el gran olvidado cuando se habla de este tipo de coches. Y tal vez sea de forma injusta, ya que contaba con la excelente puesta a punto habitual en las versiones deportivas de la marca alemana.