Sin duda, es uno de los coches más carismáticos de esta lista. Estuvo a la venta durante más de nueve años, en los que recibió un restyling.

Pero vamos a las cifras: pesaba 845 kilos y su motor turboalimentado de gasolina, que desarrollaba 105 CV de potencia y 147 Nm de par máximo, que le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanzar la barrera de los 200 km/h de velocidad máxima.

En realidad, el propulsor, de 1,3 litros, derivaba del empleado por el Fiat 128, aunque los ingenieros lo mejoraron añadiendo una turbina, un sistema de inyección y encendido electrónico y una caja de cambios manual, de cinco velocidades, procedente del Fiat Ritmo 105TC.

Por otro lado, se trata de un modelo fácil de reconocer, puesto que es posible encontrar la nomenclatura Turbo en los laterales, el frontal, la trasera…

En cuanto a la conducción, es un modelo tremendamente divertido, siempre que tengas en cuenta que el eje delantero del Fiat Uno debe transmitir una gran cantidad de potencia y par al suelo para sus pequeños neumáticos… de modo que no conviene perderle el respeto.