La verdad es que se me ocurren pocas formas de analizar este coche ornitorrinco, llamado 'The Zero Given F**ks RX7', que une elementos muy diferentes... sin un orden aparente.

Pero nada ni nadie pueden frenar a su creador, Corbin Goodwin, que ha transformado a este apacible Rolls-Royce en un auténtico Hot Rod (al menos, eso afirma).

Sin duda, el pobre Silver Shadow se está preguntado qué habrá hecho mal en la vida, para acabar así y no como otros de sus coetáneos, que disfrutan de una jubilación dorada en Puerto Banús.