El Subaru BRZ llegó en 2012, 'criticado' por ofrecer una discreta potencia de 200 CV. Para mejorarlo aún más, recibió un restyling en 2017, en el que se introdujeron cambios de diseño, un nuevo alerón y retoques en la suspensión.

¿El resultado? Un deportivo con ingredientes propios de la vieja escuela: propulsión trasera con autoblocante, un motor atmosférico que funciona realmente bien en la zona alta del cuentavueltas (entrega 200 CV a 7.000 rpm y 205 Nm de par entre 6.400 y 6.600 rpm) y un dinamismo en el que, ante todo, prima la diversión al volante.