Con una imagen que nos recuerda (en cierto modo) a la del Toyota GT-One Road Car, este superdeportivo japonés es un coche de competición, homologado para circular por carreteras abiertas. Y hablamos en singular ya que, por lo que sabemos, solo se ha construido una unidad, completamente a mano.

El encargado de darle vida es un motor de origen Honda, con 2,0 litros de cilindrada y 354 CV de potencia. Aunque no parezca un escándalo, con un peso de apenas 1.150 kilos y una caja de cambios manual, de cinco velocidades, su conducción está reservada a auténticos pilotos.