La última evolución del GTA Spano se presentó en el salón de Ginebra de 2015. Un supercoche dotado de un chasis monocasco fabricado en fibra de carbono, grafeno, titanio y kevlar... ¡¡de tan solo 80 kilos de peso!! Hablando de peso, a modo de curiosidad equipa una batería de arranque fabricada en grafeno, que solo suma 2 kilogramos al conjunto... mientras que lo habitual en una batería de su tamaño es que supere los 20 kilos.

Para impulsarse, recurre a un propulsor V10 biturbo de gasolina, de 7,9 litros de cilindrada, con 925 CV y 1.200 Nm de par máximo. Así, puede acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 2,9 segundos y superar los 370 km/h de velocidad máxima.

Y para el día a día, este modelo incorpora un control dinámico de la conducción que permite reducir la entrega de potencia del motor a 425 CV, para cuando su conductor deseé viajar de forma más relajada.