Aunque han existido varias generaciones del Toyota Supra, la cuarta, aparecida en 1993, es la más interesante. Sobre todo porque, en Europa, equipaba dos turbocompresores, de funcionamiento secuencial, ligeramente distintos a los del mercado japonés, que, junto a unos inyectores de mayor tamaño, le permitía incrementar la potencia desde los 280 a los 320 CV. 

¿Sus prestaciones? Aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 250 km/h (autolimitada). En cuanto a las suspensiones, equipaba una de tipo multibrazo en ambos ejes.