El Mazda RX-7 es un clásico legendario entre los deportivos japoneses... que vivió su mejor momento con la aparición de la generación de 1992.

Es cierto que, con 240 CV (280 en su última evolución), es menos potente que los Nissan 300ZX o Mitsubishi 3000GT. Sin embargo, cuenta con un as bajo la manga: un motor rotativo, de 1,3 litros, sobrealimentado mediante dos turbocompresores Hitachi, de accionamiento secuencial... que le permitía subir de vueltas de forma vertiginosa.