No sabemos en qué pensaban exactamente en Mitsubishi cuando decidieron crear un deportivo y denominarlo GTO. Tal vez, encabritar a alguien en Ferrari...

Sin embargo, fuera de Japón y del Reino Unido, este modelo se comercializó como 3000GT. Este supercoche, nacido en 1990, empleaba un poderoso propulsor biturbo de gasolina, 3.0 V6, dotado de doble árbol de levas en cabeza, una culata con 24 válvulas y 300 CV de potencia, que ascendieron a 320 a partir de 1994. 

Pero, además, este coche dispuso de versiones de tracción delantera y total, así como un nivel tecnológico fuera de lo común. Entre sus elementos más destacados encontramos un sistema de dirección a las cuatro ruedas (a más de 50 km/h, los neumáticos del eje trasero giraban en el mismo sentido que las delanteras para mejorar la estabilidad); un diferencial trasero de deslizamiento limitado controlado electrónicamente, suspensión adaptativa...

Mención aparte merece el sistema de aerodinámica activa Active Aero, compuesto por un splitter delantero y un alerón trasero, que podían modificar su posición para mejorar el apoyo aerodinámico a alta velocidad.