Toyota nunca quiso calificar al Urban Cruiser como un todocamino de corte urbano. Aunque, de haberlo hecho, tal vez, hubiera conseguido adelantar el éxito que, más tarde, han cosechado los Nissan Juke, Renault Captur, Peugeot 2008...

Disponible a partir de unos 15.000 euros, contaba con dos motores: 1.33 VVT-i de gasolina, con 99 CV y 1.4 D-4D turbodiésel, con 90 CV. En ambos casos, la transmisión era manual, de seis marchas, y solo el representante de gasóleo podía contar con tracción total. 

Su éxito no fue demasiado elevado y, tras poco tiempo en el mercado, dejó de comercializarse en 2011, junto a otro ilustre: el Corolla.